La «caída del Imperio romano» es el nombre que se suele dar en la historiografía a la desaparición oficial del Imperio romano de Occidente, en 476 d.C. Es una fecha que resulta útil para marcar un antes y después en el tiempo histórico y que se utiliza como referencia en los manuales de Historia y en los libros escolares. Sin embargo, el término «caída» parece que nos remite a un hecho fortuito o catastrófico, siendo en realidad, la desaparición del Imperio romano de Occidente, un proceso de decadencia o desgaste que se inicia en los territorios del occidente del Imperio, mucho antes de su división o existencia oficial, en 395.
La separación del imperio en dos mitades, Oriente y Occidente, gobernadas por dos augustos, ya existía desde Diocleciano, al establecer la tetrarquía en 286, debido a la crisis del siglo III. El imperio se divide para hacer frente a la crisis económica y para mejorar la eficacia de la administración. El contexto ideológico es muy diferente en el 395, puesto que Teodosio, en calidad de «dominus», reparte el Imperio entre sus hijos, aunque existieran necesidades económicas y políticas.

La antigua administración romana había desaparecido, excepto en las ciudades. En Roma apenas sobrevive el Senado, debido a su prestigio, siendo su poder sustituido por el de los jefes militares, con el cargo de «magister militum». La realidad es que durante el siglo V se suceden los emperadores en Occidente, unas veces nombrados por el emperador de Oriente y otras por los jefes militares, aliándose unos en contra de los otros, según la ocasión.
Posiblemente el suceso que determinó la «caída de Occidente», fue la derrota de ambos emperadores frente a los vándalos, en 468, no siendo posible recuperar el norte de África, ocupado por Genserico, lo que significaba para Roma la pérdida de su mayor fuente de provisión de cereal. Constantinopla tuvo que reconocer la soberanía vándala en las provincias norteafricanas, además de Baleares, Sicilia, Córcega y Cerdeña.
Los ejércitos bárbaros eran contratados por los romanos. A veces había que buscar ejércitos más allá del territorio habitual, como sucedió con los hunos. En principio, Honorio pacto con los hunos para proteger las fronteras. Los conflictos con los bárbaros fueron continuos y a lo largo del siglo V se fueron asentando en diferentes territorios dando lugar a los nuevos reinos. En 476, los dominios del Imperio romano de Occidente se limitaban a Italia, Dalmacia y la Armórica, la actual Bretaña. Aunque se habla de invasiones, los ejércitos bárbaros actuaban al servicio del emperador, de Oriente o de Occidente, para sofocar revueltas y ocupaciones de otros pueblos bárbaros.
Los hérulos, con su rey Odoacro, invadieron Italia para enfrentarse al magister militum Orestes, que había colocado en el trono a a su hijo Rómulo Augusto, menor de edad, desplazando al emperador oficial, puesto por Zenón, Julio Nepote. Odoacro fue nombrado dux de Italia por el emperador de Oriente, aunque Julio Nepote siguió siendo el emperador hasta su muerte, en 480. Finalmente, Zenón envió a los ostrogodos para derrocar a Odoacro, convirtiéndose su rey, Teodorico, en gobernante de la prefectura de Italia, desde 493 hasta 526, siendo nombrado patricio y magister militum. A pesar de los enfrentamientos con Zenón, Teodorico aceptó el rango superior del emperador de Oriente y mantuvo las estructuras administrativas romanas.
Teodorico el Grande gobernó en una gran parte de lo que fue el Imperio occidental, desde Hispania hasta las provincias del Danubio. Tras la expulsión de los visigodos de la Galia en 507 y su llegada a Hispania, Teodorico se convirtió en regente de Hispania hasta su muerte. Bajo su mando, unió los territorios de Italia, Hispania, la Galia mediterránea y las provincias del Danubio, extendiendo de influencia en el reino vándalo del norte de África y en el reino burgundio, situado más al norte de Italia. Las redes comerciales conectadas con Italia seguían siendo importantes.
Los ostrogodos y visigodos, al igual que vándalos y burgundios, eran de confesión arriana, aunque Teodorico favoreció las buenas relaciones con la iglesia romana. Las tensiones religiosas comenzaron con la llegada al trono de Justiniano y sus políticas de intransigencia religiosa, siendo conquistada Italia por los bizantinos, durante las llamadas «guerras góticas», entre 535 y 554. En 552 fundan la nueva provincia de Spania, en el sur peninsular. Los francos, otro pueblo federado, cercano a Tréveris, la «segunda Roma» del Bajo Imperio, se convierten al cristianismo con su rey Clodoveo, en torno a 496. La conversión al cristianismo significaba aceptar las estructuras de la iglesia cristiana oficial de Constantinopla en su territorio, siendo el emperador la máxima autoridad religiosa. También suponía el acceso a los mercados y a las rutas comerciales del Imperio con Oriente, llegando por el Danubio hasta Constantinopla.
El cristianismo oficial seguía el credo niceno, que estableció los dogmas de la fe cristiana en el concilio de Nicea, en 325. Este credo fue convertido en oficial por Teodosio, en 395. El mayor problema teológico fue la naturaleza de Jesucristo, al establecer su divinidad en la Santísima Trinidad. La consecuencia, al convertirse en religión oficial, es que se establecía una designación de procedencia divina para el emperador, el «primero de los apóstoles», en el caso de Justiniano. Se entendería que el espíritu santo interviene en las cuestiones terrenales, al existir esa conexión entre lo divino y lo humano. Sin embargo esta creencia no fue aceptada por el arrianismo, muy extendido en el siglo V, en Occidente. Tampoco fue fácilmente aceptada en Oriente. Justiniano imponía el cristianismo oficial en los territorios porque situaba el poder imperial en la cúspide del poder religioso y político, estableciendo una jerarquía desde arriba, no solo de forma simbólica, puesto que entendía que el emperador, al representar las dos naturalezas, espiritual y temporal, le correspondía ejercer ambos poderes. Sin embargo, a nivel personal, así como también la emperatriz, Teodora, era cercano al monofisismo.
Para el monofisismo, decir que se crucificaba a Dios era un escándalo, algo inaceptable. Al igual que el arrianismo, no aceptaban la doble naturaleza de Jesucristo. El cristianismo oficial estaba en contra de la razón de que ambas naturalezas no se podían mezclar, convirtiéndose en una razón de fe, puesto que no se podía entender. El dogma de la doble naturaleza fue rechazado por las iglesias orientales.

El credo niceno, desde el concilio de Nicea, de 325, establece la creencia en un solo Dios Padre y en un solo Señor Jesucristo, su hijo hecho hombre. Se entendería que el emperador representa a Jesucristo al ocupar el lugar de «Señor», entre los hombres. La doctrina del derecho divino de los reyes se impuso en Europa, desde la Edad Media hasta tiempos recientes, puesto que fue el sustento ideológico del absolutismo. La autoridad del rey proviene de la voluntad de Dios y no de una autoridad temporal, ni de sus súbditos, ni de ningún testamento. La deposición del rey o la restricción de su poder o prerrogativas, son actos contrarios a la voluntad de Dios.

En el disco de Teodosio, el emperador se representa con el halo, que indicaría que ocupan su posición por la designación de Dios. También son representados Justiniano y su esposa, Teodora con ese halo. Esta forma de representar a los emperadores bizantinos se prolonga durante toda la Edad Media, incluyendo los retratos del último emperador, Constantino XI Paleólogo (1405-1453). Constantino murió el día que cayó Constantinopla, luchando contra los otomanos.

Volviendo al concilio de Nicea, representa la continuación del debate que existía sobre la relación del Padre y el Hijo. Arrio defendía la supremacía de Dios Padre sobre el Hijo, puesto que el primero carece de principio, siendo eterno e infinito. Existieron diferentes doctrinas cristianas y posiciones teológicas que no aceptaban la Trinidad entendida como tres personas distintas. La más extendida en Hispania en el siglo IV, fue el priscilianismo, es decir, las enseñanzas predicadas por Prisciliano, para quien Jesucristo no era una persona en particular, siendo una figura simbólica.
La teología menfita en el antiguo Egipto, tiene muchas coincidencias en su relato de la creación con los relatos bíblicos. La idea de la creación surge del pensamiento del dios Ptah y él transformó en realidad sus pensamientos, recurriendo a la inteligencia y a la palabra. Al principio existía el mar de las aguas inertes del caos, donde no existía la oscuridad ni la luz, siendo su pensamiento, a través del corazón, su deseo expresado por la palabra, la que concibe la imagen del dios Atum y las primeras aguas de donde surgirá la vida, el océano primordial y la colina primigenia. Sin embargo, en la creación bíblica todo surge de Dios, que crea cielo y tierra, estableciendo el orden del mundo. Para los Egipcios el caos existe, puesto que la barca de Ra cruza las aguas del caos durante la noche, saliendo triunfante al amanecer, siendo parte del universo. El caos se corresponde con la noche y el mundo subterráneo, o el mundo de los muertos.

El cristianismo elimina el caos o mundo subterráneo y lo identifica con el mal, excluyéndolo de la luz o del orden establecido por Dios. Sin embargo, establece una estructura piramidal desde arriba, estática, similar al antiguo Egipto, estando en la cúspide el Faraón y todo lo que deriva de él, más o menos alejado, hasta la base, donde florecen los «Nefertum», que nacen pero no ascienden. Sin embargo, los egipcios conciben el mundo en continuo movimiento, no siendo cerrado y estático como en el cristianismo, aunque todo lo creado es eterno, como el movimiento del sol. El universo está rodeado por las profundidades insondables del Num. La leona es la que mata o hiere a la serpiente, cortando el camino del ascenso de Nefertum, siendo su sangre la causa del color rojo del amanecer y atardecer.

El cristianismo coincide con la filosofía de Aristóteles al aceptar un primer motor inmóvil, del que deriva el movimiento del universo, siendo un universo cerrado y estático, en tanto que el movimiento se da por oposición de las partes. Su lógica y la división en categorías se dan en un universo cerrado. La dialéctica aristotélica es una herramienta para obtener la verdad o el conocimiento, a partir de la argumentación y el diálogo, en una cuestión cerrada y estática, al igual que la dialéctica de Hegel, basada en la contradicción y la síntesis. El neoplatonismo rompe la «unidad del ser» de Aristóteles, siendo posible dividir o desdoblar al hombre en cuerpo y alma, que pasarían a tener «entidad de ser», por separado. Ambas visiones del mundo, materialista o idealista, son geocéntricas, es decir, una tierra que es estática, en el centro, rodeada por esferas concéntricas, es decir, un universo cerrado, mediante círculos perfectos que contienen el sol y los planetas girando alrededor. Por ello la estructura social forma una pirámide, desde la cúspide, más cercana al sol, hasta la base. La iluminación llega de arriba abajo. No importa el contexto, ni el tiempo ni el lugar, por ello , es estática, solo se divide en sí misma, con más o menos divisiones. Cuando la estructura material se satura, es decir, no encuentra justificación material, se desdobla basando la justificación en las ideas, porque no existe una base objetiva.
El fin del Imperio romano de Occidente no fue una caída por una pérdida de la base que lo sostenía, sino una separación de la cúspide o cabeza, en este caso el emperador. La parte alta de la pirámide perdió su capacidad para dirigir el imperio, es decir, la base de la pirámide, puesto que el imperio siguió existiendo como un territorio más o menos cohesionado, por las relaciones políticas y económicas, aunque con nuevos gobernantes, conservando muchas de sus antiguas estructuras. El emperador, como una figura con un derecho divino, desapareció porque no funcionaba y era extraña a la tradición romana, además de que su poder entraba en conflicto con quienes gobernaban y dirigían el imperio de hecho, el Senado o el magister militum. Cuanto mayor era el éxito y la eficacia del magister militum, o mayores eran sus logros en el gobierno, mayor era la amenaza directa para el emperador y su concepción o idea del poder. Así se produjo el asesinato de Estilicón por Honorio, el asesinato de Aecio por Valentiniano, o en Oriente, la condena a Belisario por Justiniano. Llegados a este punto, se podría decir que las causas de la desaparición del Imperio romano de Occidente, fueron ideológicas, más que materiales, finalmente.
Las «edades de los hombres» son las etapas que, según la mitología clásica, la humanidad ha pasado desde su aparición. El mito presenta una sucesión de etapas y a cada una de ellas corresponde una raza de hombres que desaparece, dando paso a la siguiente etapa. Todas estas razas deben desaparecer y parecen sucederse conforme a un orden de decadencia progresiva, de modo semejante a los metales, empezando por los más nobles, oro y plata hasta los menos preciosos, el bronce y el hierro. Las edades se suceden hasta formar un ciclo completo, que recomienza una vez terminado. Nuestro tiempo correspondería a la Edad de Hierro, que es el punto de mayor decadencia, cuando el ser humano se quedará a solas con sus amarguras y ya no quedará remedio para el mal.
Quizá la película «Hook», el regreso del capitán Garfio, de 1991, pueda servir para interpretar a la humanidad de la Edad de Hierro en curso. El tema de la película es la derrota y muerte del preadolescente a manos de un adulto, en un combate absolutamente desigual. El espectador asiste al asesinato de un niño, literal y simbólicamente, aunque en la sucesión de sucesos de la película, es un acontecimiento que el espectador pasa de largo y no se da demasiada importancia en el argumento de la película.

Habría que tener en cuenta que la historia de Peter Pan es la fantasía de un adulto, puesto que el niño no puede dejar de crecer, ni detener el tiempo. Peter Pan es un adulto que vive en un mundo de fantasía y por ello es capaz de integrarse en el mundo de fantasía de los niños. Los niños no conciben el tiempo de la misma forma que un adulto. Incluso a lo largo de la vida, las personas conciben el tiempo de manera diferente, en cada etapa. En general, para los niños el tiempo transcurre lento y, según se envejece, el tiempo se acelera y la percepción es de mayor rapidez. Es suficiente echar mano del recuerdo de la infancia para rememorar esa sensación del tiempo y del espacio, viendo los años venideros como un tiempo lejano por vivir, distancias que parecían largas, espacios que se percibían enormes, o lugares cercanos que parecían remotos. La percepción del tiempo también cambia según las épocas y lugares. Muchas personas que vivieron su infancia en los años cincuenta y sesenta recordarán que su tiempo era todavía el tiempo de las cosechas y de las labores del campo, en las que participaban desde niños. Más adelante el tiempo infantil se convirtió, definitivamente, en el tiempo escolar, separándose cada vez más del tiempo de sus padres y familiares.
El autor de Peter Pan pudo padecer algún tipo de trauma infantil. En la misma historia se cuenta que, nada más nacer, sus padres empezaron a fantasear con lo que su hijo llegaría a ser de mayor. Quizá abogado, o médico, o banquero… Desde que era un bebe, Peter Pan decidió abandonar el hogar y a sus padres, creando su propio mundo de fantasía en el que se refugiaba, puesto que sentía como un rechazo que vieran en él a un futuro adulto y no el niño que realmente era. Por ello, desde niño, se negó a crecer y quiso convertirse de mayor en algo prohibido, el pirata que todo niño quiso ser alguna vez en su infancia, en sus juegos infantiles. Un pirata que no tiene que respetar leyes y normas y que no es responsable de sus fechorías. Peter Pan no pudo ser un niño en su edad infantil, o al menos es lo que sintió o percibió, quedándose sin haber podido cerrar o superar esa etapa de su vida. Peter Pan sería un adulto desdoblado, una parte oculta en la que se comporta como pirata, y otra pública, como adulto padre de familia.

En el cartel de la película aparecen los protagonistas, el Capitán Garfio y Peter Pan, y en la parte de abajo los niños perdidos y los piratas. El enfrentamiento o, más bien, el desdoblamiento, se da entre los dos adultos, Hook y Peter Pan, que se corresponden con uno solo, el adulto llamado Peter Banning. Es paralelo al enfrentamiento entre niños y piratas. Sin embargo, no hay un combate entre el Capitán Garfio y Peter Pan adulto, puesto que este desdoble corresponde a uno solo y no puede matarse a sí mismo, aunque Garfio y Peter Pan niño siempre estaban peleando.
El Peter Pan niño no existe, físicamente hablando, siendo producto de la imaginación de los niños, puesto que pueden ser convencidos de que un adulto es un niño, como sucede en esta película con los niños perdidos, y como correspondería en la película original. Quien es real es Rufio, un niño que ha crecido, por obra del tiempo, ocupando el lugar que había dejado Peter Pan, al marcharse, como «protector» de los niños frente a los piratas, siendo una amenaza para el orden establecido en Nunca Jamás.
Peter Pan sería, realmente, más viejo que la abuelita Wendy, puesto que su edad se corresponde con la del capitán Garfio, al ser la misma persona. Sin embargo, de igual forma que es capaz de convencer a los niños de que él mismo es un niño, también puede convencer a los adultos, y hacerles ver que es un hombre más joven de lo que realmente es. Así, en el caso de Wendy, o realmente se lo cree o le sigue la corriente, participando en el juego, o porque tiene algún interés o algo que ocultar en su vida de adulta, quizá también desdoblada.

El motivo de que Garfio rapte a los niños para llevarlos al mundo de Nunca Jamás, es que uno de los niños perdidos ha crecido, siendo un crecimiento mental, puesto que en esa preadolescencia es capaz de hacer frente a Peter Pan adulto y a su mundo de fantasía. El preadolescente debe ser eliminado antes de que sea demasiado tarde, puesto que está a punto de entrar en la adolescencia y será entonces imparable. Será capaz de acabar con Peter Pan y con el mundo de fantasía de Nunca Jamás.
El preadolescente, llamado Rufio, se ha convertido en el jefe de los niños, por su inteligencia o sentido común. Al aparecer Peter Pan adulto, queriendo convencer a los niños de que él mismo es un niño como ellos, se produce un enfrentamiento, en este caso verbal. Sin embargo, el preadolescente, a pesar de su resistencia inicial, acaba rindiéndose, puesto que Peter pan y los niños hacen un frente común en su contra y él es todavía un niño. Quizá un día más tarde, hubiera crecido lo suficiente, siendo más fuerte para hacer frente a una mentira. El niño será derrotado por Peter Pan y después morirá, puesto que los niños son convencidos para que se enfrenten a los piratas y rescatar a los hijos de Peter Pan. El enfrentamiento se produce entre el Capitán Garfio, un adulto, y el preadolescente. Aunque Peter Pan adulto está presente, no lo evita, permitiendo que el capitán Garfio asesine a Rufio fácilmente.
El capitán Garfio es un individuo infantil, siendo un pirata, incluso tiene a un sirviente pirata que le hace de madre, con sus consejos y cuidados. Al final parece ser devorado por el tiempo, pero esta desaparición es temporal y volverá a aparecer cuando Peter Pan lo necesite, en momentos en los que peligre su mundo de fantasía, separado de su vida «oficial» como adulto y padre de familia.
Peter Pan, como padre, descuida a sus hijos y prefiere estar siempre ocupado para huir de su vida familiar. Nunca tuvo intención de crecer y casarse, pero lo hizo cuando fue rechazado por Wendy, que creía su fiel servidora, diciéndole que no podía atenderle porque tenía que cuidar a su nieta. En ese momento decide casarse y hacerse adulto, por ese rechazo de que Wendy tuviera cosas más importantes que hacer, en concreto, ocuparse de esa niña. Por ello decide casarse con la nieta, por envidia, o bien, por orgullo, como si él no pudiera tener cualquier cosa que quisiera, o como si él no pudiera convertirse en adulto en cuanto quisiera, o quizá un momento de aburrimiento de su vida infantil, en el que además es rechazado por otra persona. Se casa con la nieta para quitarla del medio, como competencia.
Al final de la película, los niños creen que han vencido a los piratas, sin embargo son ellos los principales perdedores, puesto que ya no tienen un líder que los proteja. Peter Pan se marcha con sus hijos y les dice que nunca los olvidará, aunque es evidente que nunca los protegerá. Además nombra jefe a uno de ellos que da muestras de ser absolutamente fiel a Peter Pan, y no precisamente el más espabilado. En cuanto a Campanilla, que es la parte femenina de Peter, parece que se ha quedado muy pequeñita durante la ausencia de Peter, pero no ha desaparecido. Al ser Peter Pan un adulto, ella también crece de tamaño e incluso le propone que se case con ella, que sería como casarse consigo mismo, para cerrar el círculo. Sería una posibilidad, pero, de momento, parece preferir volver a casa con sus hijos, donde le espera su esposa, siempre dormida, pero que despierta para recibir a sus hijos perdidos.
Quizá represente una sociedad de adultos desdoblados en adultos-piratas y adultos-niños, en la que los niños tienen muchas dificultades para convertirse en adultos, o les resulta imposible. La adolescencia y preadolescencia son etapas que están mal vistas o son sospechosas, puesto que se trata de una etapa indeterminada e impredecible, que amenaza con no ser posible clasificar ni con todas las letras del abecedario. Requiere actuar rápido para invadir su derecho a no decidir. Los niños deberían pasar de niños a adultos directamente, evitando etapas intermedias e indeterminadas, por el miedo que se tiene al cambio o a cualquier alteración del orden establecido, sobre todo por la falta de control que supone sobre los futuros adultos, que deberían convertirse en adultos piratas, como sucede en Nunca Jamás, o en adultos-niños, como sucede en la casa de Wendy. En cuanto un niño da muestras de superar su niñez, debe ingresar en la categoría de los adultos.
Al obstaculizar el avance de la adolescencia, se facilita el retraso de la adultez. En el mundo real, es posible que los adultos-niños o piratas, quieran ocupar el lugar que ocupa el adolescente, que no es una posición tan desprotegida como la del niño, pero no tiene la responsabilidad del adulto. Los adultos del mundo real serían los indios, las tribus indias, que en esta película no aparecen en Nunca Jamás.
La muerte de Rufio supone una inversión entre realidad y fantasía, porque la muerte acaba con la fantasía. El mundo de Nunca Jamás se convierte en real, puesto que los piratas son piratas de verdad y Peter Pan es un pirata de verdad. Los piratas engañan a los niños perdidos haciéndoles creer que han sido vencidos y Peter Pan engaña a sus hijos, haciéndoles creer que vuelven a una realidad que en realidad no existe. Al matar a Rufio, Peter Pan ha ocupado su lugar.

En la película Solaris, dirigida por Andréi Tarkovski, en 1972, basada en la novela de Stanislav Lem, el protagonista llega a un planeta cuya superficie es un océano que actúa como si fuera una gran mente, que materializa los deseos y recuerdos de los humanos, apareciendo, como por arte de magia, su esposa fallecida, creando un mundo o una nueva realidad, que se va desarrollando y que surge de las aguas del océano, donde van apareciendo pequeñas islas. Al final, la opción que se presenta es, o bien quedarse en ese mundo, a solas con sus amarguras, pero bien acompañado, o regresar a la realidad de la «Madre-Tierra». En este caso, no parece que sea posible un desdoblamiento semejante, aunque sobre la Tierra, el engaño siempre sea posible.
La diferencia entre la película y la novela, es que Tarkovski quiso dar una mayor importancia a los personajes y a las relaciones humanas. Las relaciones familiares son ambiguas y confusas. La película empieza en el hogar familiar, la casa de los padres del protagonista, Kris Kelvin, que es un psicólogo que va a ser enviado a Solaris, para elaborar un informe que servirá para tomar la decisión de abandonar el planeta, por encontrarse las investigaciones estancadas.
En la casa parece que vive una niña, que tendríamos que suponer nieta de los padres de Kris, es decir, que sería hija del protagonista, pero no hay relación entre estos personajes. Podría ser su esposa Hari y él mismo en su infancia, cuando se encuentran por primera vez siendo niños, y que sea un recuerdo del protagonista, provocado por la presencia real de un niño que ha llegado con el amigo de su padre. Ahí queda la cosa.
Los padres y Kris interactúan con el recién llegado, que es un explorador de Solaris, que cuenta su experiencia allí en el pasado, siendo entonces un hombre joven, mediante una película que filmó en el planeta. Al llegar Kris a Solaris, aparece Hari, su esposa fallecida, y nos enteramos de que la auténtica Hari se había suicidado diez años antes.
Hari es una mujer muy sensible y emotiva y siente un amor muy intenso por su marido, con una intensidad y devoción que llega a ser poco racional. Recuerda a la intensidad de un amor adolescente, lo cual es agobiante para el marido, aunque corresponda a su amor. Hari se suicida al no sentirse amada o correspondida, al darse cuenta de que no es una mujer real. Sin embargo, vuelve a la vida, por la materia de la que está hecha.

La pareja convive en la estación con sus encuentros y desencuentros, aunque kris piensa en quedarse allí con Hari, puesto que fuera del planeta Hari no puede vivir. kris enferma y tiene sueños o alucinaciones, de su madre y él mismo en la casa familiar. También nos enteramos, por Hari, de que su suegra la odiaba. Su madre tiene el mismo aspecto de una fotografía de su juventud. La madre le trata como a un hijo al que se reprende. Le reprocha por qué no les pidió ayuda, si siempre estuvieron cerca, o por qué tu aspecto es sucio y descuidado. Kris tiene la mano y el brazo manchados, pero la escena es en blanco y negro y no sabemos de qué. Su madre lava estas manchas del brazo. Cuando se despierta se entera de que Hari se ha suicidado, esta vez con un método efectivo, utilizado por los científicos, porque no quiere que Kris sufra y que se quede allí por ella.
Nos enteramos de que el suicidio de la Hari original, real o terrestre, que rondaría los cuarenta años en el momento de su muerte, estuvo motivado por las desavenencias conyugales y por la amenaza de divorcio de la pareja. Tras una discusión, Kris se marcha dejando a Hari sola en casa. Previamente le había advertido de una sustancia mortal que guardaba en la casa, por motivos médicos. Hari utiliza esta sustancia para suicidarse. Kris tarda unos días en volver y la encuentra muerta. Es posible que Kris se sintiera culpable. Objetivamente fue imprudente dejar sola a una mujer con tendencias suicidas. Sin saber si fue algo o bastante culpable, la estancia en el planeta parece una redención, puesto que era muy probable que Hari fuera a suicidarse ante un divorcio, o a intentarlo continuamente. A pesar de sus esfuerzos por estar con ella en Solaris, se suicida de todas formas, por no querer ser una carga para Kris.
La escena final es una alucinación en Solaris. Kris visita a su padre en la casa familiar y al encontrarse se abraza a él llorando. Parece que abandona Solaris finalmente cuando una niebla lo cubre todo. Se podría interpretar que Kris también recuerda a un adolescente, puesto que actuó como un adulto-pirata con su esposa y se redime como un adulto-niño, buscando el perdón de sus padres. La gran mente que es el planeta, simplemente facilita su deseo.
El final recuerda al cuento de la zorra y las uvas, en el que, después de hacer múltiples intentos por alcanzarlas, sin lograrlo, concluye argumentando que posiblemente no estuvieran maduras, y que no las hubiera querido de todas formas.







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