El conocido como «disco de Teodosio«, es un objeto de uso ceremonial. Realizado en plata, tiene 74 cm de diámetro. Formaba parte de un tesoro de objetos de plata encontrado en Almendralejo (Badajoz), en 1847.

Aunque hay diversas interpretaciones de la escena representada, generalmente se acepta que representa al emperador Teodosio I, acompañado de sus hijos Arcadio y Honorio. Teodosio fue coemperador de Oriente entre 379 y 394, al suceder a Valente, muerto en la batalla de Adrianópolis, frente a los godos. Como emperador del imperio unificado, su reinado se prolonga desde 394 a 395.

El disco sería un objeto conmemorativo y, posiblemente, haga referencia al nombramiento del hijo mayor, Arcadio, nacido en 378, como coemperador de Oriente, en 383. La bandeja conmemora los diez años después, de paz con los godos y de orden, en ese intervalo hasta 393. Honorio, nacido en 384, será nombrado coemperador de Occidente, oficialmente en 393. Al morir Teodosio en enero de 395, Honorio se convierte en emperador de Occidente, a la edad de diez años.

La leyenda se ha traducido así: «Nuestro Señor Teodosio Augusto, perpetuo, en el día feliz del décimo aniversario». Se entiende «perpetuo» como vitalicio. «Nuestro Señor» es un apelativo asociado al cristianismo, que empieza a ser usado para referirse al emperador Constantino. El motivo iconográfico es la «traditio legis», es decir, se representa al emperador entregando un documento a un subordinado, motivo que después se utilizará ampliamente en la iconografía cristiana, siendo más conocido como Cristo en majestad. La figura central es de mayor tamaño que las figuras laterales, que representan a sus hijos, siendo todas ellas de mayor tamaño que la figura del sirviente o subordinado. La figura de Teodosio y sus hijos aparecen con un halo o aureola, posiblemente como referencia al dios sol, o Sol invictus, que es asimilado al cristianismo. En la parte inferior del disco, la diosa Fortuna hace referencia a ese momento de prosperidad bajo el reinado de Teodosio. Al aparecer figuras de niños, representaría la fecundidad o fertilidad, por la crisis demográfica, que provocaba escasez de soldados y mano de obra.

Es posible que la perspectiva jerárquica sea una influencia del neoplatonismo, una corriente filosófica que surge en un contexto helenístico y que se extiende en el Imperio romano desde el siglo III d.C. Se trata de una versión de la filosofía platónica que supone la desaparición, o la pérdida de protagonismo, de otras corrientes de pensamiento materialistas, como el epicureismo o el estoicismo. El neoplatonismo intenta una síntesis entre Platón y Aristóteles y las corrientes espirituales orientales, desde una interpretación que enlaza con la visión del mundo egipcia.

Plotino y sus seguidores creían en un orden racional del mundo y que toda la realidad deriva de un solo principio el «Uno». El título de «dominus noster» aparece con Constantino y expresa la idea de el «Uno», del que deriva todo. Antes, a los emperadores se les nombraba con sus cargos o puestos que se correspondían con funciones reales y concretas del emperador, como «imperator» que significa «jefe de los ejércitos», «pontifex maximus» etc. Igualmente, en la jerarquía de cargos o puestos, al nombre personal le siguen sus puestos o cargos reales, que ocupa efectivamente. Lo que se llama «cursus honorum» no son cargos honoríficos, sino todo lo contrario, al ser una carrera política o escalafón de responsabilidades públicas, es decir, desde los escalafones más bajos hasta los superiores. Aunque el sistema no estuvo exento de privilegios, establecía el orden y la jerarquía por el que se regían las magistraturas romanas, así como su cumplimiento.

La muerte de Teodosio, en 395, dejó las dos partes del Imperio en manos de los hombres fuertes del momento, quienes tenían una gran influencia sobre el emperador. En Oriente, el pretorio Rufino, de origen galo, y en Occidente, el general vándalo romanizado, Flavio Estilicón. Podría ser que la figura del subordinado se correspondiera con Estilicón. El rostro del personaje es visible, al tener la cabeza ladeada. Estilicón llegó a ser una figura principal en el Imperio durante el reinado de Teodosio, siendo nombrado magister militum en 394, ejerciendo la regencia del Imperio de Occidente, dada la corta edad de Honorio al acceder al trono.

Díptico de márfil. Estilicón, su esposa, Flavia Serena, sobrina adoptada por Teodosio, y su hijo, Euquerio. Estilicón viste toga romana con el acero de la daga, lanza y escudo

Estilicón seguirá la política de Teodosio respecto a los bárbaros. El gran problema del Imperio era la falta de soldados, por la escasez del reclutamiento dentro de las provincias. Puesto que los ejércitos romanos, en número y en eficacia, ya no podían contener los ataques de los pueblos bárbaros, se opta por integrarlos, dejando que pueblos enteros se asienten dentro de las fronteras del Imperio. Anteriormente se permitía asentarse a pueblos derrotados, pero ahora, a cambio de alianzas, se ofrecen tierras y puestos de mando en el ejército. Los altos puestos militares se rodean de clientelas bárbaras y pueblos federados que suministran legiones y tropas auxiliares.

La creciente presencia de los pueblos germánicos dentro de las fronteras, provocará la aparición de un sentimiento antibárbaro y reacciones xenófobas entre las poblaciones romanas. Se produjeron violentos disturbios populares en la parte oriental. En Constantinopla, se critica su influencia en la corte y las alianzas con los bárbaros. El rechazo aumentó por las operaciones militares realizadas por los godos, al mando de Alarico, en contradicción con el acuerdo o foedus.

Se intenta tranquilizar a la población defendiendo valores romanos. Como ejemplo, la siguiente disposición: «Dentro de la ciudad de Roma, nadie llevará pantalones ni botas. Quien persista, después de la regla de nuestra clemencia, será castigado de acuerdo con su estado legal y expulsado de nuestra ciudad sagrada».

Los valores tradicionales romanos llevaban siendo erosionados desde mucho tiempo atrás. Constantino había establecido la libertad de culto, lo que benefició a los cristianos. Aunque en origen el cristianismo era una religión procedente de la parte oriental del Imperio y que se asociaba a los esclavos, con el tiempo se habían convertido en un grupo influyente dentro de la sociedad, en Constantinopla y en Roma. El emperador Juliano, hijo de un hermanastro de Constantino, fue apodado «el Apóstata» por rechazar el cristianismo e intentar restaurar la religión romana y las costumbres republicanas del principado. Aunque seguía siendo oficial, la religión romana estaba siendo desplazada por las numerosas corrientes religiosas y filosóficas, en todo el Imperio.

En 392 se produjo la muerte del coemperador de Occidente Valentiniano II, que había sido restaurado en el trono por Teodosio. Arbogastes, el magister militum tutor de Valentiniano, nombrado por Teodosio, de origen germano, decide colocar como sucesor a Eugenio, apoyado por la aristocracia pagana de Italia, contraría al cristianismo y partidaria de restablecer el culto romano tradicional. Teodosio reaccionó prohibiendo para siempre todo tipo de sacrificios y cultos paganos, incluidos los ritos domésticos ofrecidos a lares y penates. Se produjo entonces la «primera guerra de religión», siendo finalmente Teodosio vencedor en la batalla de Frígido (Eslovenia), en 394. Estilicón acompañó a los ejércitos de Teodosio, a los que se unieron los godos de Alarico.

Estilicón estuvo al frente de todos los conflictos internos y externos hasta su muerte, en 408, siendo acusado de traición y ejecutado por decapitación por orden de Honorio. Sus enemigos, el partido antibárbaro, le acusaron de querer usurpar el poder y de enriquecer y agitar a los bárbaros. La fidelidad de las tropas bárbaras estaba más ligada a la persona de Estilicón que a la corte de Occidente, por lo que, como consecuencia de su muerte, las armas se giraron en contra de Honorio. Al igual que en la parte oriental del Imperio, los generales bárbaros fueron depuestos o ejecutados, y el partido antibárbaro desató la ira popular en las ciudades de Italia contra la población asentada. Los bárbaros y sus familias fueron asaltados e incluso masacrados. Los oficiales y sus tropas abandonan Italia para unirse a Alarico en Iliria, para invadir Italia y acabar con sus enemigos, los romanos. En respuesta, los ejércitos romanos estarán al mando de generales y oficiales ineficaces y poco capacitados, que no podrán frenar a Alarico, siendo la campaña un desastre. Roma es sitiada y saqueada en 410. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Honorio, que se había refugiado en Rávena, Alarico nombra emperador de Occidente al senador Prisco Atalo.

Honorio y su esposa, María, hija de Estilicón. María murió en 407 y Honorio contrajo matrimonio con su hermana menor, Termancia, en 408. El matrimonio se disolvió ese mismo año.

Plotino (205-270) fue un filósofo que es considerado el fundador del neoplatonismo. Nacido en Egipto, se estableció finalmente en Roma. El siglo III se caracteriza por una crisis generalizada, tanto económica, social, militar y política. El neoplatonismo sustituye al escepticismo del estoicismo y epicureismo, predominantes en el mundo romano. Ambas eran corrientes materialistas o corporeistas que se caracterizan por ser filosofías de ética personal basada en un sistema lógico, extendiéndose sobre todo entre las élites romanas.

En cuanto a la vida personal de Plotino, se inició en el estudio de varios maestros filósofos en su juventud, pero su vida cambió al unirse al ejército del emperador Gordiano, que planeaba una expedición a Persia. La campaña fracasó y casi le cuesta la vida. A partir de este momento empieza a desarrollar su sistema de pensamiento. La religión persa, o mazdeísmo, se extendió en Egipto y norte de África en estos años. Se trata de una religión monoteista y dualista, puesto que a la idea de un dios único, identificado con el sol, se añade la idea del «bien» y el «mal». Plotino identificó el Uno con la idea del «bien» y al situar al «Uno» en la cúspide, es decir, de dónde todo procede, se establecerá una nueva lógica,. Porfirio, discípulo de Plotino, rompe con el concepto de substancia de Aristóteles y da una nueva interpretación a las categorías del ser, siendo interpretadas como entidades. El neoplatonismo, también vigente en la actualidad, rompe con la unidad del ser y da «entidad de ser» a las categorías, es decir, da entidad de ser al resultado de un desdoblamiento del ser.

Por poner un ejemplo actual, la «cultura» es un concepto que no admite desdoblamientos, pero las categorías pueden acabar adquiriendo entidad de ser, como es el caso del arte y actividades artísticas que se identifican con la cultura, como resultado de tomar una parte por el todo. La cultura no depende de la política porque la política forma parte de la cultura. La cultura no se puede pagar ni subvencionar, puesto que se paga o se subvenciona un producto o una actividad, que tiene un precio. Existen productos artísticos, que se valoran en el mercado y se les asigna un precio, por sus costes de producción o por su valoración artística, en un determinado momento o lugar. Otros productos a los que se suele calificar como «culturales» son los turísticos, educativos, publicitarios, o productos de entretenimiento, de ocio o de tiempo libre. No existen los productos culturales o, en todo caso, un «producto cultural» sería cualquier producto, de cualquier industria o actividad económica, al encuadrarse en un tiempo o lugar.

«La corte de Faraón», 1985, película dirigida por José Luis García Sánchez, basada en la zarzuela del mismo título estrenada en Madrid, en 1910, con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios

El cristianismo en el siglo IV, estaba «atascado» en el problema de la substancia, existiendo tres corrientes: los nicenos o homeusianos, para quienes el Padre y el Hijo son de la misma substancia; los homeos, para quienes el Hijo es semejante al Padre, pero no en la substancia; y los heterousianos, para quienes el Hijo es completamente desigual al Padre, tesis defendida por Arrio y el arrianismo. El neoplatonismo, en principio, era contrario al cristianismo, sin embargo, el cristianismo encontrará sus fundamentos y la superación de sus contradicciones en el neoplatonismo.

La atención a los pobres fue una actividad asociada al cristianismo. En época imperial los pobres no existían, entendidos como una parte de la sociedad. El pueblo de Roma recibía suministros de trigo, en barcos que llegaban principalmente de Egipto y la ciudad contaba con edificios y servicios públicos gratuitos. En el escalón más bajo de la sociedad estaban los esclavos, que se empleaban como mano de obra o tropas auxiliares en los ejércitos. La pobreza se extendió en el siglo III por la crisis económica, la subida de los precios y la ausencia de beneficios, que se obtenían por las conquistas. Los esclavos alcanzan precios demasiado altos y eran una inversión muy cara de mantener, puesto que los productos básicos suben de precio. El Estado romano abandona su función de alimentar a la población gratuitamente. La iglesia cristiana asumirá en parte esta función, convirtiéndose en una organización que actúa al servicio del Estado, a cambio de privilegios u otros beneficios. Al convertirse en religión oficial con el emperador Teodosio, pasará a integrarse dentro de la estructura del Estado. El Código Teodosiano es el cuerpo legal oficial que incluye el derecho canónico. Más de un siglo después, el Código de Justiniano reguló todo lo relacionado con la religión imperial.

El emperador Justiniano y su corte. Mosaicos de San Vital (Rávena). El emperador representado en el centro con aureola, está rodeado, a la izquierda por los generales Mundo y Belisario junto al ejército bárbaro. A la derecha, el arzobispo de Rávena, Maximiliano, dos religiosos y otro general, Narsés, que era también chambelán de la corte

La crisis del siglo III provoca la ruina de las ciudades, sobre todo en Occidente. La población se dispersa o se refugia en el campo. Muchas ciudades no podrán ser reconstruidas y otras tienen que levantar muros defensivos. Los habitantes de las ciudades, los plebeyos y los antiguos esclavos, se convierten en colonos de los terratenientes, de forma similar a la sociedad feudal. La red comercial romana nunca se recuperó y la clase media de comerciantes o pequeñas industrias disminuyó hasta extinguirse. Los cambios no fueron tan radicales en Constantinopla y la parte oriental del Imperio, donde continuó la actividad industrial y comercial. Aunque Constantino instauró en Constantinopla un Senado equivalente al romano, que conservó durante un tiempo su prestigio, se convirtió, finalmente, en poco más que una asamblea municipal.

Los conflictos religiosos se prolongan en Constantinopla. Existe un cristianismo oficial y la doctrina del monofisismo, que negaba que en Jesucristo hubiera dos naturalezas, divina y humana, sin confusión, como establecía la doctrina oficial. El monofisismo admitía una sola naturaleza, puesto que la naturaleza humana se perdía, al ser absorbida o asimilada en la divina. La disputa no solo era religiosa, también social y política. El monofisismo dio lugar a las iglesias ortodoxas orientales a partir del siglo V.

En Constantinopla se produjeron los disturbios de Niká, en 532, una rebelión popular que enfrentó a dos facciones rivales, los verdes y los azules, llamados así por los colores con los competían en las carreras de cuadrigas. Según cuenta Procopio de Cesarea, la población de las ciudades se había dividido desde hacía tiempo en estos dos grupos enfrentados. Los Verdes eran mayoritariamente comerciantes y arrendatarios de servicios, mientras que los Azules eran terratenientes o aristócratas y practicaban el cristianismo oficial, apoyados por Justiniano. Como consecuencia de la guerra con los persas, la ciudadanía padecía la subida de impuestos. Los rebeldes fueron masacrados, siendo Justiniano y su esposa Teodora canonizados por la iglesia, como consecuencia.

La emperatriz Teodora en San Vital (Rávena). Los retratos no tienen la calidad del mosaico de Justiniano, pero posiblemente los personajes que la acompañan sean Belisario, su esposa y su hija, además de otro general o personaje de la corte, así como varias mujeres. Parece que estos mosaicos representan la división tradicional griega en los palacios: el gineceo para las mujeres y el «andrón» para los hombres.

La diferencia de matices que provocaba el enfrentamiento no es fácil de entender. La influencia del neoplatonismo permitía el desdoblamiento y una visión o interpretación dualista de la realidad, siendo posible tomar una parte por el todo. El resultado es la transformación de esa realidad, puesto que podía llegar a adquirir un significado simbólico, o convivir dos realidades, la material o real y la simbólica. Por ejemplo, los pobres, que son personas reales, en toda su complejidad, pero los pobres pueden perder esa realidad como personas y convertirse en un símbolo, un concepto separado de la realidad. En este caso su realidad como personas pasa a un segundo plano, ocupando la pobreza o su condición de pobres, el primer lugar. Incluso se les representa de forma simbólica, siendo la pobreza un atributo de la divinidad.

Es conocida la leyenda de Belisario como mendigo ciego, que se hizo popular en la Edad Media. Al final de su vida, Belisario fue acusado de corrupción. Según se cuenta, Justiniano ordenó que le fueran sacados los ojos a Belisario y que se le redujera al estado de mendigo, teniendo que pedir limosna a los viandantes, «date obulum Belisario», antes de ser perdonado. La leyenda ha tenido diversas interpretaciones, en términos de injusticia y caridad o la inversión de poderoso y necesitado. Hay versiones en las que Belisario es ayudado por los pobres, tras ser rechazado por los poderosos. También se establece una oposición entre pobres y poderosos, no pareciendo que Justiniano tuviera mucho control sobre estos últimos que serían sus rivales, al final de sus días, puesto que ambos mueren en el mismo año. Otra cosa que se dice es que Justiniano llegó a estar celoso de Belisario por sus continuas victorias.

El óbolo parece hacer referencia al llamado «óbolo de Caronte«, moneda colocada en la boca de una persona muerta antes de su entierro, en latín se denomina viático, es decir, «sustento para el viaje» y se dice que sirve como un sello para proteger el alma del difunto, o para evitar que regrese al mundo terrenal.

Belisario pidiendo limosna, por Jaques-Louis David. El estilo neoclásico proporciona a los personajes un aspecto heroico, a pesar de su pobreza

El Imperio Bizantino se volvió intransigente y aumentaron las imposiciones religiosas que la mayor parte de la población no entendía, o incluso parecían absurdas, además de las imposiciones económicas. El descontento influiría después en la rápida expansión del Islam en el norte de África, llegando hasta la península Ibérica, sin una gran oposición.

En el Imperio Romano el emperador era divinizado después de muerto. En vida, era jefe del ejercito y del gobierno así como pontifex maximus, es decir, máximo sacerdote ante los dioses, pero ambas naturalezas no se mezclaban. En Roma, el emperador era considerado el primero entre iguales «Primus inter pares». En el Imperio bizantino, el emperador era jefe del ejército, de la iglesia y del gobierno. Como jefe de la iglesia, se entendía elegido por Dios y uno de sus títulos era «Isapostolos», es decir, igual a los apóstoles y su figura sería cercana al «Rey sacerdote» de la monarquía israelita. El emperador designaba al patriarca y el patriarca sancionaba su acceso al poder mediante la ceremonia de coronación.

La doble naturaleza de Jesucristo era una creencia que resultaba extraña en el mundo romano. La figura del héroe, hijo de un dios y un mortal, es entendido como un mortal, aunque, en algunos casos, alcance la inmortalidad o la divinidad después de muerto, perdiendo su naturaleza humana. Sin embargo, según la teoría egipcia sobre la monarquía, el faraón era divino, es decir, no era un miembro de la comunidad, siendo, por el contrario, un dios que había descendido entre los hombres. Para los egipcios, la vida era eterna y la presencia del Faraón garantizaba la permanencia. El Faraón no actúa arbitrariamente, sino que mantiene un orden establecido en el momento de la creación, de una vez y para siempre.

La naturaleza del rey era representativa, puesto que su figura simbólica representaba a la comunidad. En comparación con la monarquía mesopotámica, por ejemplo, el rey encabeza a su pueblo, pero no se le representa como alguien esencialmente diferente de sus súbditos, aunque se represente a los dioses a su lado, como si le respaldaran.

Jesucristo como un soldado. Mosaico del palacio arzobispal de Rávena. «Ego sum via veritas et vita», traducido: «yo soy el camino a la verdad y a la vida». La representación es similar a un Faraón que vence a sus enemigos, representados por el león y la serpiente Apofis, que simboliza el caos, la oscuridad y la noche, siendo su existencia necesaria para los egipcios, al ser parte del ciclo solar.

El dios-sol Ra se consideraba el primer rey de Egipto y el Faraón es Horus, su hijo encarnado. A su muerte, su cuerpo divino se fundía con su padre. Para los egipcios, el creador era el dios, manifiesto en el poder del sol. Otra creencia aceptada era que el poder divino podía manifestarse en ciertos animales y pájaros, como toros, vacas, carneros y halcones. El ganado representaba la procreación y la tierra, se asocia a la resurrección. El rey es «un toro fuerte» y la reina «la vaca que ha dado a luz a un toro», el sol es «el toro del cielo» y el cielo es una enorme vaca. Los hombres son el «ganado de Dios». A diferencia de los egipcios, para los hebreos no existía la separación entre dios, hombres y naturaleza, puesto que todos los valores eran atributos de Dios, insistiendo en su unidad y trascendencia. En resumen, los egipcios veían en el Faraón la garantía de la permanencia del orden establecido; siendo el rey, para los mesopotámicos, quien debía interpretar la voluntad de los dioses para mantener la armonía con la naturaleza y la continuidad de la vida, a pesar de los desastres. Sin embargo, para los hebreos todos los aspectos de la vida eran un atributo de Dios, es decir, la unidad o la unicidad de Dios y su trascendencia.

El buen pastor o pastoral celeste. Mausoleo de Gala Placidia, en Rávena

Nunca se menciona la influencia del antiguo Egipto en la Antigüedad y en la Edad Media europea, pero el Imperio Bizantino adapta la visión del mundo egipcia a una nueva concepción del poder. San Agustín resuelve el problema de la doble naturaleza al establecer la división entre cuerpo y espíritu, siendo el Espíritu Santo compartido por el Padre y el Hijo. El Faraón es jefe del ejército y representa al pueblo de Egipto, mientras que el gobierno y la administración estaba en manos de los sacerdotes del dios Ra. Mesopotamia no era muy diferente, puesto que el rey se mantuvo a la cabeza del clero y nombraba al sumo sacerdote, habiendo hecho previamente la consulta a los dioses.

Jesucristo Superstar. Album de estudio por varios artistas, 1970. Foto: Wikipedia

Ra no es el dios creador del mundo, siendo, en realidad, el creador del orden del mundo, establecido desde el principio. Ra fue el primer rey de Egipto y el gobierno del Faraón era la imagen del gobierno de Ra. La creación del mundo, o del universo, es decir, de una serie de elementos que son el origen del mundo, se atribuye al dios Ptah, que era un dios subterráneo. Ptah se considera equivalente a los ocho elementos primordiales del caos, la Ogdóada egipcia. Se identifica con la Tierra Emergida. La visión del mundo egipcia es absolutamente geocéntrica, puesto que el sol y el cielo surgen a partir de la tierra, a partir de la colina primigenia que surge del océano primigenio. El sol sale en el Día Primero de la creación, convirtiéndose en creador.

La Ogdóada está formada por cuatro parejas de conceptos: el océano primordial o el caos; el espacio infinito, las tinieblas, y la vida, que sería la cuarta. Las omnipresencias masculinas estaban representadas por ranas o personajes con cabeza de rana, mientras que las femeninas tienen forma de serpiente, o mujeres con cabeza de serpiente. Estas parejas de ranas y serpientes, que no eran parte del universo creado, sino que eran parte del mismo caos, engendraron el sol.

Album Machine Head, Deep Purple, 1971. De Jesucristo Superstar a Estrella de la carretera. Los contrarios integrados en el circuito por su cantante, Ian Gillan. Foto: Wikipedia

Egipto fue concebido como una monarquía dual. El equilibrio o la unidad entre dos contrarios se personificaba en el Faraón. El Faraón era nombrado con el epíteto de «Los Dos Señores», porque reunía las dos coronas del Bajo y Alto Egipto, siendo rey de los vivos y de los muertos, del cielo y del mundo subterráneo. La lucha entre contrarios era un elemento del universo. La diosa serpiente Uadyet y la diosa buitre Nebty eran llamadas «Las Dos Señoras» del Alto y Bajo Egipto.

Máscara del faraón Tutankamon. El faraón muerto garantiza el orden, o el camino o circuito del sol, es decir, descenso y ascenso del sol. La serpiente Uadjet es el camino en el Bajo Egipto o mundo subterráneo y la diosa-buitre Nejbet, en el cielo. Los soldados muertos en el campo de batalla ascienden con Nejbet, al ser devorados sus cuerpos. Foto: Wikipedia

El dios Ptah se empareja a la diosa Sejmet, representada con cabeza de leona y cuerpo de mujer. Su vestimenta suele ser de color rojo y aparece coronada con el disco solar y el uraeus, la diosa serpiente. Se la considera el alter ego de la diosa Hathor. De la unión con Ptah nace su hijo Nefertum, representado como un hombre coronado por una flor de loto, o montado sobre un león, o también con cabeza de león. Ptah suele ser identificado con el dios griego Hefestos, dios de la forja y el fuego, o el romano Vulcano, al ser dioses artesanos y que tienen la peculiaridad de sufrir una deformidad física y realizar trabajo manual, puesto que Hefesto padecía de cojera. Hefesto fue el esposo de Afrodita, soportando sus infidelidades. Se dice que forjaba cinturones y adornos para ella, lo que hacía que su aspecto fuera aún más atractivo, si cabe.

Sejmet, representada con cabeza de leona y disco solar, normalmente lleva un tallo de flor de loto en una mano. Indica que es la guardiana del amanecer y atardecer, la separación entre día y noche. Al herir a la serpiente impide el ascenso de quienes están en la base de la pirámide, siguiendo el camino del sol, por lo que se dice que protege al Faraón. Foto: Wikipedia

La triada Ptha, Sejmet y Nefertum representa la salida del sol, desde el mundo subterráneo. Nefertum representa el amanecer, el principio, y la puesta de sol en el atardecer, el final del recorrido del sol en el cielo. Es el dios del sol de la segunda hora, cuando en el amanecer sus rayos están bajos, a la altura de la flor de loto. Es posible que Sejmet hiera a la serpiente, es decir, que corte el camino hacia el ascenso de Nefertum, siguiendo al sol, siendo el color de su sangre el color del cielo al atardecer. Puede ser que represente el parto o nacimiento y que la leona represente el origen que impide ascender. En la iconografía del Imperio Nuevo es el Faraón el que hiere a la serpiente Apofis. Nefertum también es conocido como el niño que salió del loto emergido de las aguas, simbolizando el nacimiento del sol. Sejmet es la diosa de la guerra, de la ira y la venganza, pero cuando es apaciguada se convierte en Hathor, la diosa representada con cuernos de vaca y disco solar, o como una vaca, por ello también es diosa del amor.

Flor de loto. Foto: Wikipedia

Ptah significa artífice o creador. Se suele definir como demiurgo, tomando la forma de un enano, que en Egipto eran apreciados como artesanos. Ptah se creó a sí mismo y después creó el universo. En la filosofía idealista de Platón, el demiurgo es considerado creador del mundo físico y del universo a partir del mundo de las ideas. Según Platón, al principio solo existen la materia informe y el caos; las ideas, que son perfectas; el demiurgo y el espacio.

Nefertum, hijo de un artesano, podría representar al pueblo llano, aquellos hombres que nacen y mueren pero no ascienden, como el sol. Se quedan a ras de suelo como el sol del amanecer y el atardecer. El ascenso está reservado al Faraón, el Horus encarnado cuyo símbolo es el halcón. De ese modo, el Faraón-Horus se une al sol en su ascenso y ocupa la cúspide de la pirámide, el orden social que emana de arriba abajo. El Faraón y su corte, formada por sus parientes más o menos próximos, y los sacerdotes de Ra, encargados de la administración. El pueblo llano ocupa la base de la pirámide. Para completar, el dios-niño Harsomtus, es Horus unificador de las dos tierras, que surge como niño de la flor de loto y asciende con el sol, siendo en este caso, hijo de Horus y de Hathor, la diosa del cielo con forma de vaca. Puede ser que represente el origen de las clases altas de la sociedad egipcia, es decir, aquellos que están relacionados con el Faraón, o quienes han ascendido, o han sido ascendidos por el Faraón, quizá por méritos propios, en la guerra o por su capacidad.

En el neoplatonismo el demiurgo es también considerado un artesano. El gnosticismo cristiano, resultado de la fusión de ideas filosóficas y religiosas, que surge a partir del siglo I d.C., considera que el mundo material es malo, siendo el inmaterial bueno, por lo que el demiurgo sería un ser malévolo para algunas corrientes de pensamiento, al estar vinculado al mundo material. Plotino y los neoplatónicos trataban de reconciliar la teoría de la energeia de Aristóteles con el demiurgo de Platón. La energeia indica que algo está actuando o tendiendo a su fin desde sí mismo, es decir, lo que se llama la causa eficiente. Plotino lo resuelve con la teoría del Uno, la unidad de la que proceden todas las cosas, siendo el universo el resultado de una serie de emanaciones del realidad última, que es el Uno. Los pensadores cristianos, como Agustín de Hipona reciben la influencia de Plotino y el neoplatonismo.

Diosa griega Tyche de Antioquía, equivalente a la Fortuna romana, que puede ser buena o mala, según para quien. Representa a un prisionero o esclavo sometido al dominio de la ciudad, sin que pueda hacer nada para ascender de la oscuridad.

Al eliminar o desterrar el mundo subterráneo, identificado con el mundo material, con las tinieblas y el caos, el cristianismo se centra o se enfoca en el mundo celestial, que corresponde a esa parte del circuito solar y que se identifica con el mundo inmaterial. Para los egipcios ambas partes son necesarias, porque forman parte del circuito o camino del sol, como la luz y la oscuridad. Para los cristianos el mundo subterráneo es el lugar donde la luz no llega, limitando el mundo a un lugar intermedio entre luz y oscuridad, convirtiéndose en un mundo estático, en el que el movimiento procede, o se produce desde un mundo inmaterial o espiritual, separación semejante al mundo de las ideas de Platón. No se corresponde con la permanencia del movimiento del sol de los egipcios, es decir, la necesidad de sus ciclos. El ascenso al cielo o el descenso a las tinieblas se sitúan fuera de este mundo, más allá de la muerte.

El uroboro puede representar el ciclo del sol, diurno y nocturno o luz y oscuridad. Es equivalente al símbolo de «infinito» con forma de ocho. Es una visión de un mundo cerrado y la repetición del ciclo infinito entre la tierra y el sol. En la iconografía alquímica medieval el verde se asocia al principio, la tierra o materia. El rojo simboliza la consumación del opus magnum, la «gran obra», la creación o la transformación

Es conocida la relación entre budismo y cristianismo a lo largo de la Ruta de la seda, sobre todo en la parte oriental de Imperio, aunque la influencia del budismo llega hasta Alejandría y el norte de África. La imagen de un niño naciendo de una flor de loto es asociada a Buda. El budismo valora el mundo inmaterial o espiritual por encima del mundo material. La historia del Buda y la tigresa se refiere a un príncipe que es capaz de desapegarse de su cuerpo y morir devorado por un tigre para conseguir una mejor reencarnación en una próxima vida. El tigre, siendo una tigresa con sus crías en la historia, representa el mundo material, puesto que su único objetivo es conseguir comida y sacar adelante a sus crías. Al morir el príncipe, su alma asciende en la escala espiritual y el cuerpo desciende al mundo material, separando el cuerpo del alma.

Quizá esta historia fue reinterpretada en Egipto para tener sentido en ese contexto. Nefertum montado sobre un león o con cabeza de león, podría representar a alguien que no ascenderá, debido a que su principal preocupación será tener comida o criar a sus hijos, por lo que nunca podrá desapegarse de sus necesidades materiales inmediatas, que serán la prioridad en su vida, abandonando un camino espiritual, que se corresponde con los sacerdotes de Ra y la clase alta, determinada por la cercanía al Faraón, hijo de Ra, de la sociedad egipcia.

Nefertum pertenece al mundo subterráneo, aunque aflora, como una flor de loto, de la oscuridad, en el agua, sin una base. Lleva sobre su hombro a la serpiente Uadjet con disco solar que es el camino del sol en el Bajo Egipto o mundo subterráneo, representando el nacimiento del sol o amanecer

En el disco de Teodosio se representa al monarca en el centro, de mayor tamaño que sus hijos, futuros emperadores de Oriente y Occidente, como si fuera el «Uno» del que deriva las dos partes del Imperio. Se le llama «dominus», puesto que tiene el dominio también de ese mundo subterráneo, representado por una figura femenina y lo que parecen niños o ángeles que hacen referencia a los niños que nacerán, hijos de bárbaros, que se convertirán en los futuros soldados que defenderán el Imperio, permitiéndoles ascender en la escala social y situarse junto al emperador.

La representación de Jesucristo en Rávena, muestra un libro donde se lee la frase «yo soy el camino o la verdad», a la vez que aplasta ese camino subterráneo del sol, representado por el león y la serpiente, de modo que la luz o la verdad emanan de su persona, iluminada por el halo o aura de luz.

Título del tema musical escrito por el colombiano Eugenio García Cueto, interpretado por Lola Flores

Bibliografía: Reyes y dioses. Henry Frankfort

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